martes, 22 de diciembre de 2009

La juventud castellana sigue emigrando como en los años 60-70


Más de 45.000 jóvenes castellanos se han desplazado en la última década (1996-2006) en busca de un futuro mejor. Por suerte, muchos han encontrado ese futuro cerca y en nuestra misma tierra, Madrid. Los menos afortunados, han tenido que marchar hacia tierras lejanas donde encuentran a sociedades mucho menos amables por su condición castellana.
Todas las provincias de Castilla pierden población joven de forma alarmante, excepto la provincia de Madrid y las comarcas meridionales (Toledo) y orientales (Guadalajara) con las que limita.
En las nueve provincias de Castilla y León se puede concretar que han sido 31.772 los jóvenes que han causado baja en cada uno de los censos de la autonomía en sólo 10 años. Desde los 909 jóvenes menos que añade de Soria hasta los 11.256 jóvenes menos que añade León. Por esa razón desde Castilla Joven adquirimos el número 31772 de la Lotería de Navidad, para demostrar que hay muchas formas de jugar y apostar: la nuestra supone 20 euros a nuestra economía y si los perdemos, probablemente otro año decidamos no volver a gastarlos; la forma de apostar de la Junta y del Gobierno de España puso y sigue poniendo sobre el tablero de juego a los jóvenes castellanos. Y perdieron. Y estrepitosamente (1 de cada 20 jóvenes de 1996 ya no estaba en 2006, lo que es igual a la pérdida de gente joven de provincias enteras como Zamora, Palencia, Ávila o Segovia o ciudades enteras como León, Salamanca o Burgos). En cambio, en vez de avergonzarse y dejar sus escaños o incluso cambiar sus apuestas para asentar a la juventud en sus comarcas castellanas de toda la vida, Junta y Gobierno, Gobierno y Junta siguen demostrando que esto no lo consideran un problema ni de lejos.
En los estudios de Punto Radio, haciendose eco de nuestro comunicado, nos preguntaban por las razones que obligaban a los jóvenes castellanos a seguir labrándonos un futuro lejos de donde nos criamos... realmente es una cuestión a la que todos podemos dar respuesta: no hay trabajo y las políticas de empleo juvenil de los Gobiernos autonómicos castellanos y el Gobierno central son cortinas de humo; medidas para engrandecer su imagen ante los medios de comunicación pero inútiles cuando se aplican a la realidad económica de Castilla.
Pero Castilla tiene potencial para ocupar a su población joven e incluso atraer a más jóvenes foráneos. Sin embargo tiene todo su dinamismo concentrado en Madrid y blindado por el rango autonómico uniprovincial de la capital de Castilla. El sur y el norte de Castilla despoblándose mientras Madrid aqueja de espacio por el desorden urbano que agobia más ahora tras la explosión del ladrillo. Las clases políticas niegan y miran hacia otro lado para mantener sus cuotas de poder y económicas en cada una de sus autonomías castellanas mientras que la población en general y los jóvenes en particular, sufrimos las limitaciones de unas fronteras autonómicas artificiales que en la mayor parte de las ocasiones se muestran más infranqueables que el Himalaya (comparándolo con el Sistema Central) o que el Amazonas (comparándolo con el Tajo).
Da igual que unos gobiernen bajo el PP y otros bajo el PSOE. Parecen haberse puesto de acuerdo para vivir a costa de los castellanos con un modelo de autonomías que se ajusta bien a los intereses catalanes y vascos, pero no a los nuestros, a los de CASTILLA.
Así que con una mezcla de paralelismo y de oportunismo, ahora que muchos jóvenes vuelven por Navidad, en Castilla Joven iniciamos esta campaña para recordar que cada vez son más los que se van y esperamos que nos toque la lotería para poder poner el grito en el cielo y que se oiga fuerte que deberán rodar cabezas de los politicastros por esta sangría migratoria con la que nos llevan condenando a los castellanos durante más de medio siglo. Y si no nos toca el premio gordo, no importa, igualmente haremos por que se les caiga la cara de vergüenza; a fin de cuentas, los castellanos somos humildes, pero también bravos.

martes, 4 de noviembre de 2008

CiUdadanos, el partido de la Catalanía

Lo que tienen algunos castellanos en la cabeza en cuanto a concepción política es digno de estudio. Aquí, casi más que en ningún otro sitio del Estado, los nuevos proyectos de partidos políticos como UPyD o C’s han contado y cuentan con algún castellano que los considera como la solución a la deriva de nuestra política. La seña de identidad más característica de ambos es que pretenden importar un modelo político en Castilla que en absoluto tiene en cuenta la idiosincrasia de nuestra tierra. Así se nos aparecen gritando en contra de nuestra castellanidad y del nacionalismo castellano (como si nuestro movimiento político tuviera conexión alguna con lo que acontece en Cataluña o el País Vasco) y defendiendo, por el contrario, al nacionalismo español, que es el que nos ha llevado a la ruina en Castilla en muy diversos aspectos.

Todo esto viene a cuento de un comunicado de la agrupación local vallisoletana de CiUdadanos que me hicieron llegar y que versaba sobre los bonos descuento en viajes acumulados al AVE Valladolid-Madrid. Una petición loable, como cualquier otra, pero penosamente justificada. Penosa, por decir algo a la forma en la que plantea con conformismo los problemas de esta parte de Castilla y pretende construir su futuro sobre unos cimientos endebles cuando no, inexistentes.
En la vergüenza ajena que da leer el comunicado quizás tenga que ver adicionalmente el hecho de que la cabeza visible de CiUdadanos de por Valladolid sea también un chaval joven que puso la festividad de Castilla en Villalar de los Comuneros a la altura de Sodoma y Gomorra. ¿No va a decir nada de lo que se hace el 20N en el cerro de San Cristóbal o de la Diada de Catalunya? A esas verdades que se ocultan hay que sumarles las contradicciones que a él, como cara conocida le rondan, a saber, el ser una figura destacada de un partido que se hace llamar “de los ciudadanos de Valladolid” pero que se le desconoce en los círculos de juventud vallisoletanos o que mayormente vive lejos de la ciudad a la que defiende (lo que me recuerda a su paisana Soraya Rodríguez, candidata por el PSOE al Ayuntamiento, que se pasó la última campaña desmintiendo que ya no vivía en Madrid y un día de ésos los reporteros de CQC fueron a Ferraz a hacer sus cosas y la pillaron allí con pocos aires de estar de paso). En fin… vamos al comunicado de CiUdadanos.

En primer lugar, el comunicado es una queja para rebajar el coste de los billetes del AVE Valladolid-Madrid: “las tarifas son abusivas, los precios descontrolados y los servicios deficientes”. ¿Dónde estaban CiUdadanos el pasado 22 de diciembre cuando vino la ministra anticastellana de Fomento Magdalena Álvarez a inaugurar la línea de alta velocidad? Por entonces ya se conocían las deficiencias de la infraestructura y sin embargo, CiUdadanos hizo mutis en la manifestación. Y eso fue a sólo 3 meses de las elecciones generales de Marzo’08, por lo que seguro que ese partido ya estaba constituido. ¿Otra vez con su política de ponerse a curar el daño cuando ya está hecho en vez de tratar de prevenirlo? ¿O es que son de nuevo incoherentes con lo que dicen: “para que nuestra voz no sólo sea escuchada cada cuatro años”?

Otra perla: “[La creación de bonos descuento es] importante para que muchos trabajadores en Madrid, pero conciudadanos nuestros, puedan ver a sus hijos a diario, tal y como lo hacen otros españoles en similar situación”. Menuda sarta de barbaridades. Si de verdad se trabaja por el futuro de los vallisoletanos lo que hay que denunciar es que el PP es el causante de la desindustrialización de la ciudad y no dedicarse a pretender convertir a Valladolid en una ciudad satélite. La propuesta de CiUdadanos no es que hay que detener la migración de la juventud castellana sino establecer los medios para que nuestro esfuerzo produzca riqueza fuera de Castilla pero podamos volver de madrugada a la casa de nuestros papás. Y continúa: “Para que esa igualdad que consagra la Constitución pase de las palabras a los hogares”. ¿Igualdad? ¿Igualdad? ¿Es igualdad que las provincias vascas tengan un sistema fiscal que afecte negativamente a sus vecinos, es decir, CASTILLA? ¿Es igualdad que Cataluña tenga un sistema propio de recaudación? ¿Es igualdad que varias autonomías hayan cobrado la deuda histórica y a Castilla ni se le plantee? ¿Es igualdad que los castellanos no optemos a puestos de trabajo en todo el Estado por desconocer las lenguas vernáculas mientras todos los españoles pueden optar a puestos de trabajo en Castilla? ¿Es igualdad que se utilicen hasta su agotamiento los recursos de Castilla como el agua o la electricidad a cambio de nada? ¿Y sigo sobre lo que significa Igualdad para los amantes de la Constitución del 78?


Otra perla más: “Ciudades como Toledo, Lérida, incluso Puertollano, disfrutan de estos servicios desde hace meses”. ¿Cómo que incluso Puertollano? ¿Por qué no incluso Lérida? Puertollano posee AVE muchísimo antes de que les llegara a los ilerdenses. ¿CiUdadanos pretende defender el norte de Castilla a costa de echar mierda al sur? Si es un partido que mira por los ciudadanos, ¿por qué va en contra de los castellanos, fomentando esa división de las Castillas que tanto gusta en el PPSOE? ¿Es CiUdadanos realmente un nuevo modelo de partido o una copia de estos otros?

Y por último: “La falta de bonos descuento obliga a estas personas a copar los billetes con tarifa Web, los más económicos. De este modo cualquier vallisoletano […] tendrá que pagar más de 30 euros, lo que convertirá su viaje en el más caro de España en este tipo de trayectos. Es un problema de todos”. ¿De todos? No, es un problema de CiUdadanos y de la pijotería de Valladolid. Los ciudadanos de a pie, los castellanos, seguiremos cogiendo los Trenes Regionales y el Autobús si realmente queremos mirar por nuestro bolsillo. ¿O es que es demasiado barriobajero para uno de CiUdadanos el utilizar el transporte “de toda la vida”? En tal caso el partido debería llamarse: CiUdadanos Ricos, porque el vallisoletano medio lo único que ha padecido por culpa de la llegada del AVE es el recorte del número de trenes y el notable empeoramiento de frecuencias, puntualidades y calidad en el servicio de los Trenes Regionales. ¡Ah! Y éstos sólo valen en torno a 15 euros (13,50 con ida y vuelta ó 12 euros para menores de 26 años).

jueves, 28 de agosto de 2008

Cerrado por vacaciones

Muchas asociaciones juveniles hacemos un pequeño paréntesis durante la época estival, aprovechando la reducción de la actividad interna. Si esta situación la trasladamos a las organizaciones juveniles de los grandes partidos políticos (que en Castilla lamentablemente se reducen a dos… para qué mentarlos), las vacaciones que se toman se alargan desde junio hasta septiembre; de hecho, son los que disfrutan del periodo vacacional más prolongado en el ámbito de asociaciones políticas juveniles.


Resulta contradictorio que estas organizaciones con más medios y recursos son las que menos trabajan en Castilla: más de 60.000 jóvenes castellanos están afiliados a esos dos grandes partidos políticos, una cifra de la que sus cúpulas alardean pero, ¿a qué equivalen a efectos prácticos? Ni las políticas de juventud castellanas dejan de ser nefastas ni la acción política juvenil en la sociedad (y principalmente en la juventud) sale de la marginalidad y casi diríase que de la anécdota. Y no. No se toman estas vacaciones como un periodo de reflexión o una recuperación y renovación de sus energías, tal y como otras ramas políticas juveniles hacemos. El ejemplo lo tenemos el curso pasado: la requete-emitida grabación de “Pasapalabra”, en la que en tono burlesco, las juventudes del PSOE criticaban la escasa cultura de la afiliación de las juventudes del PP (más tarde fue viceversa). Aquello hizo saltar la chispa entre las juventudes del PSOE y del PP, gracias a lo cual, les dio un protagonismo en los medios tan exagerado y estúpido como inútil era el contenido de su campaña. También aparecieron unas cuantas veces más reuniéndose con Zapatero o Rajoy para demostrar a todo el Estado cuán tienen presentes a los jóvenes en sus partidos; alimentando así su idolatría aunque sin ofrecer nada de valor a los jóvenes con esas noticias.




Todos los que trabajamos por lograr que la juventud castellana se implique más en acciones políticas nos tenemos que dar con un canto en los dientes por que estas dos organizaciones no aparecieran más en los medios de comunicación. ¿En qué ayuda o qué interés tiene para los jóvenes una confrontación política con argumentos fundamentados en la etapa González o la etapa Aznar que al final parece que están recreando una sesión de cualquier parlamento castellano donde sólo existen tú, yo y nadie más con una tercera opinión? Pues ninguna. Lo peor de esos debates no es sólo que ofrezcan una imagen errónea de las formas de hacer política en el ámbito juvenil (que por ende desgraciadamente nos afecta a todos) si no que el espectáculo insulso que montan a su alrededor mina la paciencia del joven que pudiera sentirse atraído y al final lo que consiguen es alejar infinitamente la participación de los jóvenes en la política. La juventud castellana ve que las organizaciones juveniles son meras extensiones de sus respectivos partidos políticos y por su parte la sociedad, en general, achaca una falta de madurez, autonomía y seriedad a todos nosotros, los jóvenes.

Pero no nos engañemos: estos enfrentamientos entre las juventudes del PSOE y del PP son premeditados. Es algo así como un acuerdo tácito de las dos partes que les viene funcionando de maravilla (ahí están los 60.000 que se lo han tragado). El objetivo real que persiguen consiste en estar presente (cuando no acaparar, invadir, conquistar y dominar) en todos los órganos de representación juvenil de nuestra tierra, bien sea de frente (porque se admitan entidades políticas) o bien disfrazados bajo una entidad satélite fundada y manejada por ellos (cuando no se permiten entidades políticas). La intención es controlar, controlar, controlar. ¿Para qué? Para que cuando gobierne su partido, ese órgano juvenil esté coartado y no pueda criticar lo más mínimo la catastrófica política juvenil que aplican los gobernantes (véase sus papás de turno).
Ahora bien, como muchos órganos juveniles se rigen por reglas democráticas, han tenido que ir más allá para lograr por la fuerza lo que las votaciones no les otorgaban. Hace años, cuando el asociacionismo juvenil era más fuerte, utilizaban el método de crear múltiples asociaciones satélites (que sólo existen para asistir a las reuniones en las que hay votaciones) con el fin de amañar los resultados. Por ejemplo, una resolución de las juventudes del PP a favor de la Guerra de Irak fue presentada en un Consejo de la Juventud en Valladolid y, para sorpresa de los presentes, salió ratificada por la Asamblea; entonces Juventudes Comuneras estimamos que de los algo más de 45 votos emitidos, en torno a 15 pertenecían a asociaciones satélites. Por razones como ésta muchos Consejos de la Juventud castellanos han desaparecido, ya que el resto de asociaciones nos sentimos ninguneadas y al final pasamos de asistir a las Asambleas (los órganos máximos de un Consejo de la Juventud). Sin embargo, hoy en día ya casi no recurren a este vil método porque gracias a la vergonzosa imagen que dan en los medios unida a al nulo fomento de la participación juvenil en la política y el asociacionismo en general, el número de entidades es menor y les es más fácil coger las riendas de los órganos juveniles.

La situación se ha estado descuidando tanto por parte del PPSOE (y por extensión de sus ramas juveniles) que actualmente tenemos la generación de jóvenes más indiferentes (en jerga juvenil, pasotas) de toda nuestra historia. Y peor nos va a ir a todos los jóvenes si no luchamos contra las acciones que limitan nuestros derechos y libertades y seguimos concentrando todo nuestro poder de movilización en un simple botellón o en un evento deportivo. Creemos que lo mejor es dejarles que se aguanten ellos sus enfrentamientos ideológicos, como si la política pudiera desarrollarse al margen de la sociedad; pero tarde o temprano nos afecta el paro, la vivienda, la emigración, la precariedad laboral, el fallido sistema educativo… y luego nos preguntamos como si buscáramos eximirnos de cualquier responsabilidad, ¿por qué a mí?
Nuestra dejadez, el desentendimiento de la política juvenil, les fortalece en sus posiciones. No hay cosa que más les satisfaga que un joven acuda a ellos y les diga: “me quiero afiliar al PSOE/PP porque no aguanto a Rajoy/Zapatero”. Les viene a corroborar que su presencia en los medios de comunicación está lavando el cerebro a la juventud, amansándolos como corderitos y lo que es maquiavélico, alineándolos con sus posicionamientos políticos (esencialmente propagandísticos) como si éstos fueran la verdad absoluta y sin darles mayor utilidad a estos interesados que la de añadirles a la lista de los 60.000. Eso no es participación juvenil. Aparecer en las manifestaciones de la AVT no es participación juvenil. Estar de público detrás del orador (Zapatero o Rajoy) en los mítines electorales porque así lo recomienden las empresas de imagen para lograr más votos no es participación juvenil. Que utilicen a los jóvenes como meros instrumentos políticos de foto no es participación juvenil. Y mienten salvajemente cuando lo niegan o se enorgullecen de tener a 60.000 jóvenes castellanos afiliados a sus partidos. Pero claro, es que obvio que lo prioritario es controlar, controlar, controlar. Sólo cabe recordar que en la Plataforma Estatal “Por una vivienda digna”, la cual se creó no ha mucho, no se permite la adhesión al manifiesto de entidades con carácter político, ¿Por qué será, no?

En fin, no quiero insistir más, sobre todo porque más de uno habrá desistido al leer el tema del artículo y resumiendo, ¡qué a gusto que estamos el resto de jóvenes metidos en política y que trabajamos por nuestra tierra ahora que aquellos otros están de vacaciones! Por desgracia, en 2009 volveremos a tener elecciones (Parlamento Europeo), así que regresarán para darnos la chapa y destrozar aún más si cabe la imagen de los jóvenes. Pero en 2010 no hay elecciones (en un principio) así que esperemos que el próximo verano cojan vacaciones indefinidas y nos hagan un favor a todos los castellanos. ¡Váyanse, señores!

lunes, 14 de julio de 2008

… y la mona se vistió de rojo progresista pero nos la pegó


Hace cuatro años el mundo entero miró hacia nuestro Estado con cierta satisfacción ajena para comprobar que la democracia puede barrer de un plumazo la incompetencia política anterior. La Suecia del Mediterráneo se denominaba a España en alusión a la vanguardia social, económica e internacional en la que el Estado se embarcaba. Ciertamente la mejora ha sido sustancial dado el rumbo a la deriva (o al retroceso) en el que el gobierno conservador anterior parecía habernos abocado; de hecho, si lo comparamos con la reciente evolución política de los Estados de nuestro entorno (Sarkozy en Francia o Berlusconi II en Italia) aún conservamos ese liderazgo, pero en términos globales la vanguardia española ya no es ni de lejos lo que vivimos los primeros años de esta segunda etapa de gobierno socialista. Quizás sea porque el poder corrompe o quizá porque no aprendieron gran cosa de la última vez que se tropezaron con la misma piedra pero de cualquier forma, han terminado por disipar la ilusión generada en la sociedad.


Los más escépticos tenemos ahora la prueba de nuestras afirmaciones, las cuales se resumen básicamente en que los dos grandes no representan dos ideologías u opciones políticas sino un interés económico semejante y para sí mismos. No obstante, estamos más sorprendidos por la reacción de la gente que por las maniobras del actual gobierno para evitar la verdad aunque ésta les pase por encima: “La política de España es una mierda, los políticos están corrompidos”, se oye en muchos corrillos. Y la gente tiene mucha razón, pero cuando tienen que depositar su voto en la urna votan al otro menos malo, ignorando que con este ejercicio democrático no sólo se derrocan ideologías sino modelos de partido como el de PSOE-PP, entre otras muchas cosas. De modo que volvemos al círculo cerrado del pez que se muerde la cola. Los castellanos sabemos mucho de políticas incompetentes (Aguirre, Barreda, Bono, Lucas, Herrera, Ruiz-Gallardón…) pero ahí les dejamos que sigan en sus poltronas. El hastío político se va transformando en indiferencia o conformismo entre los castellanos y como resultado tenemos los gobiernos autonómicos más incompetentes de España e incluso de Europa (ahí está Soria sin que se les caiga la cara de vergüenza, por ejemplo). ¿Se extenderá este fenómeno a otras naciones del Estado? Pues las tienen todas consigo para regocijo de ellos; o eso, o al menos no parece salir otra cosa desde nuestra Castilla.


El aspecto económico (la reciente crisis) puede ser la excusa que ponga fin a esta involución política. Sin embargo, si todos los cambios por los que hemos de luchar se limitan a quitar al PSOE para poner al PP o viceversa, el esfuerzo habrá sido en vano. Ése es el verdadero pulso que nos echan los dos grandes partidos a la sociedad castellana y española; pondrán a punto su maquinaria empresarial, sometiéndonos a una artillería publicitaria para crear una división mediante tácticas ideológicas que les deje en una posición avanzada favorable a sus intereses. ¿Estamos preparados para que no nos seduzcan? No lo creo así.
El referéndum sobre la Constitución Europea de 2005 demostró el alto grado de seguidismo político que existe hacia los dos grandes partidos. PSOE y PP pidieron entonces un Sí y el texto constitucional salió ratificado en España por más del 77% de los votantes, frente al 17% que votó No (en la Castilla rural superó el 85% a favor, mientras que menos del 10% se decantó por el No). Nos quedó demostrado a todos que la manipulación de la sociedad por parte de estos partidos políticos les es fácil. Y con ello España también demostró al mundo entero que esa vanguardia que nos atribuían era una cortina de humo, ya que el resto de referendos celebrados por el mismo tema en otros países europeos salieron negativos. La sociedad y la política no habían cambiado en realidad, simplemente todos fuimos engañados por esa propaganda ideológica tan bien lograda para avanzar con sus intereses.

Y permítaseme negar que me equivoque, pero quisiera dudar de que existe tanta adhesión social a uno de estos dos partidos ahora que ha saltado la crisis económica. No entiendo por qué el Tratado de Lisboa (el texto para desbloquear el callejón sin salida en el que muchos países de Europa pusieron a la Constitución Europea) se pasó y ratificó a toda prisa hace menos de un mes por el Congreso de los Diputados y no mediante referéndum a toda la sociedad. ¿Teme que haya comenzado el fin de sus hegemónicos modelos de partido y de hacer política, Sr. Zapatero (y Rajoy)? No quiero aburrir con el tema.

sábado, 26 de abril de 2008

MONARQUÍA, S.A.: la empresa perfecta


Uno cree que conoce suficientes cosas en Castilla como para estar curado de espanto, pero qué gran error es el subestimar a ésta, nuestra tierra. Quiero dedicar este artículo a uno de los emblemas del puerto de Castilla, Santander: el Palacio de La Magdalena. Edificio civil entre los más notables construido en suelo castellano, recorre su historia de la mano de la monarquía borbónica, de la que es al principio preferencia y al final un despojo.

No creo que haga falta que dé una opinión que se extienda más allá de un simple comentario, pues los hechos evidencian esa otra cara de la monarquía: la del egoísmo puro y duro. Está claro que esos supuestos beneficios que nos reporta una forma de Estado monárquica nunca han sido gratuitos, por ello, como si de un organismo con ánimo de lucro se tratara, la monarquía no deja de ser una empresa perfecta porque juega en un mercado donde tiene el monopolio absoluto. He aquí la historia (para no repetirla):

El Palacio de La Magdalena se comienza a construir en 1908. Entre todos los proyectos presentados, se elige el de dos arquitectos castellanos, Javier González Riancho y Gonzalo Brigas Vega y mezcla estilos francés e inglés con otros aspectos de la arquitectura local cántabra.
La ejecución del palacio es una iniciativa del ayuntamiento de Santander, que con el apoyo de todos los grupos políticos municipales (republicanos incluidos), ve muy positivo que la monarquía española pase sus veranos en la costa castellana ya que los ingresos que podrían reportar a la ciudad y comarca durante su estancia podrían revitalizar la economía local. Es por ello que todos los santanderinos se vuelcan en la construcción del palacio, ya sea con aportaciones económicas o de mano de obra.
Por otra parte, la posibilidad que la monarquía estableciera su residencia de verano en Santander era bastante alta porque la esposa y reina consorte de Alfonso XII, Victoria Eugenia de Battenberg, era de origen inglés y el clima y el paisaje santanderino evocaban en cierta manera la estampa de los campos de Inglaterra. Es por esa razón que el palacio se construyera con ese aire anglosajón.

La construcción del palacio se finaliza en 1912 y se inaugura el 4 de agosto de 1913. A partir de esa fecha y durante 17 años consecutivos, toda la Corte española se trasladará durante la época estival a Santander. El Palacio de La Magdalena es un regalo de la ciudad de Santander pero se otorga con una condición: no será una posesión de la corona borbónica sino que se cederá al rey o príncipe de España a título personal.

Los diferentes avatares políticos estatales y el triunfo de la República ponen fin a las vacaciones de la monarquía en Santander en 1930 y en 1932 se crea la Universidad Internacional de Santander, la cual tendrá su sede en el Palacio de la Magdalena. A ella acudirán como invitados personajes ilustres como Miguel de Unamuno o Federico García Lorca. Sin embargo, la instauración de la dictadura en 1939 aleja las esperanzas de los santanderinos de volver a recibir a la monarquía y el edificio permanece varios años sin utilizarse.

La llegada de la democracia en 1975 y la previsible conversión de la forma de Estado de dictadura a monarquía parlamentaria ponen al Palacio de La Magdalena en el punto de mira de todo Santander, pero para desesperación de sus habitantes, observan como los nuevos personajes reales, Juan Carlos I y Sofía, prefieren veranear en las Islas Baleares y la costa mediterránea en vez de la cantábrica y las tierras castellanas.
Es por ello que el ayuntamiento de Santander, presionado por la ciudadanía, decide recuperar el palacio y sus 28 hectáreas de parque para transformarlo en un bien público. Tras diversas negociaciones, el padre del rey Juan Carlos, Juan (conde de Barcelona), acepta la cesión del Palacio de La Magdalena en 1977, pero 64 años después, dicha cesión la hace en forma de venta (no de regalo), cobrándoles al ayuntamiento de Santander y a las arcas municipales una nada despreciable cantidad de 150 millones de pesetas (1.200 millones pesetas de las de ahora). En términos de conversión al euro: 900.000 euros le costó a Santander en 1977, pero que equivaldrían a más de 7.000.000 euros si el pago hubiera sido en 2008.


Una ganga, quitan hierro al asunto algunos, considerando que las reformas acometidas en 1993 para arreglar el palacio y modernizarlo costaron varios millones de euros más a los habitantes de Santander.

lunes, 3 de marzo de 2008

Lunes 3 de marzo: el último debate cara-culo

“¿Habrás visto el debate Zapatero-Rajoy?”, me preguntaron en la ocasión anterior. “Por supuesto que no”, contesté. Y aunque no me he venido preocupando lo más mínimo por saber qué dijeron en esa escenificación teatral hecha a la medida de los dos, lo cierto es que ha sido inevitable que me enterara pronto o tarde por culpa de unos medios de comunicación obstinados en exprimir hasta la última gota de ese debate vacío sin interés para mí (como para cualquier castellano llano). Resulta que se echa el cierre al “Tomate de la prensa rosa” y ahora más que nunca se deja campar a sus anchas al “Tomate de la prensa política”. El “Jorge Javier Vázquez” y la “Carmen Alcaide” de la prensa política, ¡los tenemos repartidos en todos los telediarios, noticias y tertulias políticas! Cabe recordar en este punto a Alfredo Urdaci, el predecesor de todos ellos.

Desde mi punto de vista, ambos debates, tanto el último como el de este lunes, tienen dos grandes ganadores: uno, el PSOE y otro, el PP. No me atrevería a decir quién sale más beneficiado, pero está claro que los perdedores somos todos los ciudadanos de este país y más en concreto los castellanos. La situación tendente bipartidista actual provoca la consecución de mayorías absolutas con más probabilidad, tanto para el PSOE como para el PP. Unas mayorías absolutas que han demostrado en la reciente historia democrática de España que sólo sirven para alimentar a la bestia y fortalecer la corrupción política subyacente en ambos partidos (PSOE, 1986-1993; PP, 2000-2004). Por otro lado, si no se consiguen mayorías absolutas, se produce la irremediable invasión de las hordas vascas o catalanas en las políticas estatales, transformándose el gobierno de España automáticamente y al completo en CiU, PNV o ERC, como si el Congreso de los Diputados fuera el Parlament de Catalunya o el Eusko Legebiltzarra. Ni PSOE ni PP, ¡los dos! se convierten en el perrito faldero de los partidos mencionados (PSOE, 1993-1996 y 2004-2008; PP, 1996-2000).
Conclusión: que desde 1982 hasta 2008, ininterrumpidamente, los castellanos hemos ido perdiendo peso y se ha agrandado la brecha de la desigualdad territorial, con el agravante de que el bipartidismo se acentúa.

En ocasiones quiero creer que los dos candidatos más probables a la presidencia gobierno no son tan “malos”; pero al final siempre me es imposible. Detrás de Zapatero y de Rajoy hay una maquinaria partidista arrolladora sin la cual serían un cero a la izquierda y es dicha maquinaria, véase PSOE y PP, la que me fulmina cualquier atisbo de duda. El PP en Castilla-León y Madrid trata a nuestras comunidades castellanas como un coto de caza privado: todo lo han puesto a su servicio, se sienten dueños únicos y si algo les molesta, lo hacen desaparecer. Y el PSOE por su parte en nuestra Castilla-La Mancha va más allá y además de crearse su coto privado, permite que se aprovechen otros tantos furtivos foráneos.
¿Cómo voy a tener un mínimo de simpatía con semejantes antecedentes, todos en mi propia tierra, en mi Castilla?

Hace unos días el PP ha violado el Pacto Antitransfuguismo en Briviesca, el cuarto municipio más grande de Burgos. ¿Qué me contesta Rajoy al respecto? Eso sí que me importa: su partido se ha pasado la democracia y con ello la voluntad electoral del pueblo briviescano por el forro. ¿Expulsará el PP a su alcalde de Briviesca? Pues lo dudo muchísimo. ¿Con qué autoridad me vendrá a contar ahora Rajoy y el PP que la situación del País Vasco es poco democrática cuando en tierras castellanas ellos nos están dando con el mismo palo? Y el PSOE mientras tanto, callado por si repite la misma guarrada que el PP.

¿Ahora se me entiende por qué no trago con sus debates hipócritas “cara-culo”? Estos debates sólo les sirve para ver cuántos españoles han estado embobados frente a la caja tonta y para retroalimentarse después con los exuberantes datos conseguidos. Su programa político se refleja realmente en los hechos que les preceden, como el de Briviesca (Burgos), como el de los trasvases de agua al Levante (Guadalajara, Cuenca), como el del cierre de las empresas (azucareras (Valladolid), alimentarias (Palencia), químicas (Salamanca), farmacéuticas (León)…), como la continuidad del agravio fiscal (La Rioja, Castilla-León), como la degradación ambiental (Ciudad Real), como la marginación taxativa (Soria, Zamora) o el crecimiento descontrolado de urbanizaciones (Madrid, Toledo, Ávila), por poner unos poquitos ejemplos. Mi tierra, Castilla, sigue teniendo problemas más graves que la puñetera “niña” de Rajoy o la “tensión” de Zapatero. ¿Se han mencionado lo que a mí me preocupa en algún momento de su campaña o recogido en sus programas electorales?

Por eso insisto que en estos debates monopolistas (políticamente hablando) el enfrentamiento no es propiamente un “cara a cara”. Este lunes volveremos a ver cómo los candidatos del PSOE y del PP se cruzan nuevas acusaciones y comentarios sensacionalistas; no dudo que intentarán joder al adversario, pero como al final ambos saldrán satisfechos, sería una aberración denominar a estos debates como “cara a cara” cuando en verdad son un “cara-culo”. No es que los medios de comunicación se equivoquen, sino que utilizan una acepción de “joder” que no es la correcta, luego, a partir de ahí, es todo una concatenación de errores.

jueves, 21 de febrero de 2008

YES, WE CAN (sí, nosotros podemos)

De nuevo se nos vienen encima unas elecciones generales en Castilla y en España y de nuevo, más exagerado aún si cabe, el proceso y las campañas electorales se aproximan al modelo político estadounidense. Un modelo que, bastante ajeno a los valores democráticos, pone en manos del dinero unas estrategias en las que vale casi todo a cualquier precio y cuyo objetivo claro es reducir el número de oponentes (ideologías) y la fuerza del principal adversario. En tan dantesco panorama no es de extrañar que se cuelen la incompetencia y la estupidez entre los rasgos más notables de las figuras políticas principales.

En Castilla, donde casi la totalidad de nuestros escaños en ambas cámaras se los repartirán los dos grandes colores, la situación política y electoral se agrava con creces respecto a la de los americanos. En otras palabras, los castellanos sentamos precedente de lo que constituye el camino hacia la degeneración democrática.
Por poner varios ejemplos: en Castilla no se plantean debates electorales; de ningún tipo. Ya no sólo aquéllos en los que participen varios partidos; ni tan siquiera entre los dos más grandes. Existe una especie de pacto secreto entre éstos para coparnos los medios de comunicación, la publicidad y el buzón de nuestros hogares con sus consignas y falsas promesas. Es la evidencia llevada al extremo: quien tenga más dinero (y en consecuencia más intereses económicos privados endeudados), conseguirá engatusar mejor el voto.

Otro ejemplo: la mayoría de los escaños que elegimos en Castilla jamás hacen nada por la tierra a la que representan (entendemos “nada” por plasmar las propuestas electorales que ahora nos prometen o por al menos defendernos de aquéllas que nos afectan negativamente, aunque se vaya en contra de la línea de posicionamiento de su propio partido). Los diputados y senadores castellanos son sólo eso, un número aditivo que en terrenos políticos equivaldría a un cero a la izquierda. El ejemplo redundante lo tenemos cuando salen en esas entrevistas verborreicas tipo periodista-politicucho en las que se les llena la boca con palabras como terrorismo, Cataluña o País Vasco y luego dedican escasos dos minutos a proponer ideas que resuelvan el verdadero problema de nuestra tierra: emigración (tanto de los que vienen como de los que nos vamos), envejecimiento, escasez de servicios (comunicaciones, salud, educación…), identidad... ¿En qué parte de España piensan cuando dicen que “crearán 400.000 puestos de trabajo”? Si acudimos a las reglas de proporcionalidad, 800 ídem le corresponderían a Soria. Pasados los próximos cuatro años, probablemente no se llegue ni a 100 puestos de trabajos creados en nuestra provincia castellana, así que o nos toman por ignorantes o simplemente nos ven como animales de granja, pero con voto.

Pero quizás, el ejemplo más característico de la situación política en Castilla es el voto joven. Un poco por la ley d’Hondt, otro poco por que las circunscripciones electorales castellanas son ridículamente pequeñas (y por tanto, salvo Madrid, se eligen entre los 2 y los 5 escaños en cada una de ellas) y otro poco por que la juventud de Castilla se ha dejado seducir en gran parte por la exacerbada publicidad del bipartidismo, amén de hipotecar su futuro, el caso es que ni en Europa, ni en España ni incluso en Estados Unidos, el voto joven tiene tan poca influencia en el resultado electoral como lo tiene en Castilla. Se puede ya adelantar el resultado del reparto de escaños en 13 de las 17 provincias castellanas en las elecciones del 9 de marzo, en las de 2012 y si nos ponemos, también en las del 2016, 2020 y 2024. ¿Cómo vamos a esperar los jóvenes castellanos que los dos grandes partidos tengan alguna iniciativa (exclusivamente) para nosotros si no suponemos ni de lejos un grupo de presión? ¡Y si no votáramos la cosa sería aún peor!

Por lo tanto, hago un llamamiento a la juventud castellana: que no se deje llevar por los cantos de sirena de los grandes partidos. Porque a nuestra manera: “sí, nosotros (los jóvenes) podemos”; pero a su manera: “yes, we (ellos) can”.