martes, 22 de diciembre de 2009

La juventud castellana sigue emigrando como en los años 60-70


Más de 45.000 jóvenes castellanos se han desplazado en la última década (1996-2006) en busca de un futuro mejor. Por suerte, muchos han encontrado ese futuro cerca y en nuestra misma tierra, Madrid. Los menos afortunados, han tenido que marchar hacia tierras lejanas donde encuentran a sociedades mucho menos amables por su condición castellana.
Todas las provincias de Castilla pierden población joven de forma alarmante, excepto la provincia de Madrid y las comarcas meridionales (Toledo) y orientales (Guadalajara) con las que limita.
En las nueve provincias de Castilla y León se puede concretar que han sido 31.772 los jóvenes que han causado baja en cada uno de los censos de la autonomía en sólo 10 años. Desde los 909 jóvenes menos que añade de Soria hasta los 11.256 jóvenes menos que añade León. Por esa razón desde Castilla Joven adquirimos el número 31772 de la Lotería de Navidad, para demostrar que hay muchas formas de jugar y apostar: la nuestra supone 20 euros a nuestra economía y si los perdemos, probablemente otro año decidamos no volver a gastarlos; la forma de apostar de la Junta y del Gobierno de España puso y sigue poniendo sobre el tablero de juego a los jóvenes castellanos. Y perdieron. Y estrepitosamente (1 de cada 20 jóvenes de 1996 ya no estaba en 2006, lo que es igual a la pérdida de gente joven de provincias enteras como Zamora, Palencia, Ávila o Segovia o ciudades enteras como León, Salamanca o Burgos). En cambio, en vez de avergonzarse y dejar sus escaños o incluso cambiar sus apuestas para asentar a la juventud en sus comarcas castellanas de toda la vida, Junta y Gobierno, Gobierno y Junta siguen demostrando que esto no lo consideran un problema ni de lejos.
En los estudios de Punto Radio, haciendose eco de nuestro comunicado, nos preguntaban por las razones que obligaban a los jóvenes castellanos a seguir labrándonos un futuro lejos de donde nos criamos... realmente es una cuestión a la que todos podemos dar respuesta: no hay trabajo y las políticas de empleo juvenil de los Gobiernos autonómicos castellanos y el Gobierno central son cortinas de humo; medidas para engrandecer su imagen ante los medios de comunicación pero inútiles cuando se aplican a la realidad económica de Castilla.
Pero Castilla tiene potencial para ocupar a su población joven e incluso atraer a más jóvenes foráneos. Sin embargo tiene todo su dinamismo concentrado en Madrid y blindado por el rango autonómico uniprovincial de la capital de Castilla. El sur y el norte de Castilla despoblándose mientras Madrid aqueja de espacio por el desorden urbano que agobia más ahora tras la explosión del ladrillo. Las clases políticas niegan y miran hacia otro lado para mantener sus cuotas de poder y económicas en cada una de sus autonomías castellanas mientras que la población en general y los jóvenes en particular, sufrimos las limitaciones de unas fronteras autonómicas artificiales que en la mayor parte de las ocasiones se muestran más infranqueables que el Himalaya (comparándolo con el Sistema Central) o que el Amazonas (comparándolo con el Tajo).
Da igual que unos gobiernen bajo el PP y otros bajo el PSOE. Parecen haberse puesto de acuerdo para vivir a costa de los castellanos con un modelo de autonomías que se ajusta bien a los intereses catalanes y vascos, pero no a los nuestros, a los de CASTILLA.
Así que con una mezcla de paralelismo y de oportunismo, ahora que muchos jóvenes vuelven por Navidad, en Castilla Joven iniciamos esta campaña para recordar que cada vez son más los que se van y esperamos que nos toque la lotería para poder poner el grito en el cielo y que se oiga fuerte que deberán rodar cabezas de los politicastros por esta sangría migratoria con la que nos llevan condenando a los castellanos durante más de medio siglo. Y si no nos toca el premio gordo, no importa, igualmente haremos por que se les caiga la cara de vergüenza; a fin de cuentas, los castellanos somos humildes, pero también bravos.