jueves, 28 de agosto de 2008

Cerrado por vacaciones

Muchas asociaciones juveniles hacemos un pequeño paréntesis durante la época estival, aprovechando la reducción de la actividad interna. Si esta situación la trasladamos a las organizaciones juveniles de los grandes partidos políticos (que en Castilla lamentablemente se reducen a dos… para qué mentarlos), las vacaciones que se toman se alargan desde junio hasta septiembre; de hecho, son los que disfrutan del periodo vacacional más prolongado en el ámbito de asociaciones políticas juveniles.


Resulta contradictorio que estas organizaciones con más medios y recursos son las que menos trabajan en Castilla: más de 60.000 jóvenes castellanos están afiliados a esos dos grandes partidos políticos, una cifra de la que sus cúpulas alardean pero, ¿a qué equivalen a efectos prácticos? Ni las políticas de juventud castellanas dejan de ser nefastas ni la acción política juvenil en la sociedad (y principalmente en la juventud) sale de la marginalidad y casi diríase que de la anécdota. Y no. No se toman estas vacaciones como un periodo de reflexión o una recuperación y renovación de sus energías, tal y como otras ramas políticas juveniles hacemos. El ejemplo lo tenemos el curso pasado: la requete-emitida grabación de “Pasapalabra”, en la que en tono burlesco, las juventudes del PSOE criticaban la escasa cultura de la afiliación de las juventudes del PP (más tarde fue viceversa). Aquello hizo saltar la chispa entre las juventudes del PSOE y del PP, gracias a lo cual, les dio un protagonismo en los medios tan exagerado y estúpido como inútil era el contenido de su campaña. También aparecieron unas cuantas veces más reuniéndose con Zapatero o Rajoy para demostrar a todo el Estado cuán tienen presentes a los jóvenes en sus partidos; alimentando así su idolatría aunque sin ofrecer nada de valor a los jóvenes con esas noticias.




Todos los que trabajamos por lograr que la juventud castellana se implique más en acciones políticas nos tenemos que dar con un canto en los dientes por que estas dos organizaciones no aparecieran más en los medios de comunicación. ¿En qué ayuda o qué interés tiene para los jóvenes una confrontación política con argumentos fundamentados en la etapa González o la etapa Aznar que al final parece que están recreando una sesión de cualquier parlamento castellano donde sólo existen tú, yo y nadie más con una tercera opinión? Pues ninguna. Lo peor de esos debates no es sólo que ofrezcan una imagen errónea de las formas de hacer política en el ámbito juvenil (que por ende desgraciadamente nos afecta a todos) si no que el espectáculo insulso que montan a su alrededor mina la paciencia del joven que pudiera sentirse atraído y al final lo que consiguen es alejar infinitamente la participación de los jóvenes en la política. La juventud castellana ve que las organizaciones juveniles son meras extensiones de sus respectivos partidos políticos y por su parte la sociedad, en general, achaca una falta de madurez, autonomía y seriedad a todos nosotros, los jóvenes.

Pero no nos engañemos: estos enfrentamientos entre las juventudes del PSOE y del PP son premeditados. Es algo así como un acuerdo tácito de las dos partes que les viene funcionando de maravilla (ahí están los 60.000 que se lo han tragado). El objetivo real que persiguen consiste en estar presente (cuando no acaparar, invadir, conquistar y dominar) en todos los órganos de representación juvenil de nuestra tierra, bien sea de frente (porque se admitan entidades políticas) o bien disfrazados bajo una entidad satélite fundada y manejada por ellos (cuando no se permiten entidades políticas). La intención es controlar, controlar, controlar. ¿Para qué? Para que cuando gobierne su partido, ese órgano juvenil esté coartado y no pueda criticar lo más mínimo la catastrófica política juvenil que aplican los gobernantes (véase sus papás de turno).
Ahora bien, como muchos órganos juveniles se rigen por reglas democráticas, han tenido que ir más allá para lograr por la fuerza lo que las votaciones no les otorgaban. Hace años, cuando el asociacionismo juvenil era más fuerte, utilizaban el método de crear múltiples asociaciones satélites (que sólo existen para asistir a las reuniones en las que hay votaciones) con el fin de amañar los resultados. Por ejemplo, una resolución de las juventudes del PP a favor de la Guerra de Irak fue presentada en un Consejo de la Juventud en Valladolid y, para sorpresa de los presentes, salió ratificada por la Asamblea; entonces Juventudes Comuneras estimamos que de los algo más de 45 votos emitidos, en torno a 15 pertenecían a asociaciones satélites. Por razones como ésta muchos Consejos de la Juventud castellanos han desaparecido, ya que el resto de asociaciones nos sentimos ninguneadas y al final pasamos de asistir a las Asambleas (los órganos máximos de un Consejo de la Juventud). Sin embargo, hoy en día ya casi no recurren a este vil método porque gracias a la vergonzosa imagen que dan en los medios unida a al nulo fomento de la participación juvenil en la política y el asociacionismo en general, el número de entidades es menor y les es más fácil coger las riendas de los órganos juveniles.

La situación se ha estado descuidando tanto por parte del PPSOE (y por extensión de sus ramas juveniles) que actualmente tenemos la generación de jóvenes más indiferentes (en jerga juvenil, pasotas) de toda nuestra historia. Y peor nos va a ir a todos los jóvenes si no luchamos contra las acciones que limitan nuestros derechos y libertades y seguimos concentrando todo nuestro poder de movilización en un simple botellón o en un evento deportivo. Creemos que lo mejor es dejarles que se aguanten ellos sus enfrentamientos ideológicos, como si la política pudiera desarrollarse al margen de la sociedad; pero tarde o temprano nos afecta el paro, la vivienda, la emigración, la precariedad laboral, el fallido sistema educativo… y luego nos preguntamos como si buscáramos eximirnos de cualquier responsabilidad, ¿por qué a mí?
Nuestra dejadez, el desentendimiento de la política juvenil, les fortalece en sus posiciones. No hay cosa que más les satisfaga que un joven acuda a ellos y les diga: “me quiero afiliar al PSOE/PP porque no aguanto a Rajoy/Zapatero”. Les viene a corroborar que su presencia en los medios de comunicación está lavando el cerebro a la juventud, amansándolos como corderitos y lo que es maquiavélico, alineándolos con sus posicionamientos políticos (esencialmente propagandísticos) como si éstos fueran la verdad absoluta y sin darles mayor utilidad a estos interesados que la de añadirles a la lista de los 60.000. Eso no es participación juvenil. Aparecer en las manifestaciones de la AVT no es participación juvenil. Estar de público detrás del orador (Zapatero o Rajoy) en los mítines electorales porque así lo recomienden las empresas de imagen para lograr más votos no es participación juvenil. Que utilicen a los jóvenes como meros instrumentos políticos de foto no es participación juvenil. Y mienten salvajemente cuando lo niegan o se enorgullecen de tener a 60.000 jóvenes castellanos afiliados a sus partidos. Pero claro, es que obvio que lo prioritario es controlar, controlar, controlar. Sólo cabe recordar que en la Plataforma Estatal “Por una vivienda digna”, la cual se creó no ha mucho, no se permite la adhesión al manifiesto de entidades con carácter político, ¿Por qué será, no?

En fin, no quiero insistir más, sobre todo porque más de uno habrá desistido al leer el tema del artículo y resumiendo, ¡qué a gusto que estamos el resto de jóvenes metidos en política y que trabajamos por nuestra tierra ahora que aquellos otros están de vacaciones! Por desgracia, en 2009 volveremos a tener elecciones (Parlamento Europeo), así que regresarán para darnos la chapa y destrozar aún más si cabe la imagen de los jóvenes. Pero en 2010 no hay elecciones (en un principio) así que esperemos que el próximo verano cojan vacaciones indefinidas y nos hagan un favor a todos los castellanos. ¡Váyanse, señores!

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