jueves, 21 de febrero de 2008

YES, WE CAN (sí, nosotros podemos)

De nuevo se nos vienen encima unas elecciones generales en Castilla y en España y de nuevo, más exagerado aún si cabe, el proceso y las campañas electorales se aproximan al modelo político estadounidense. Un modelo que, bastante ajeno a los valores democráticos, pone en manos del dinero unas estrategias en las que vale casi todo a cualquier precio y cuyo objetivo claro es reducir el número de oponentes (ideologías) y la fuerza del principal adversario. En tan dantesco panorama no es de extrañar que se cuelen la incompetencia y la estupidez entre los rasgos más notables de las figuras políticas principales.

En Castilla, donde casi la totalidad de nuestros escaños en ambas cámaras se los repartirán los dos grandes colores, la situación política y electoral se agrava con creces respecto a la de los americanos. En otras palabras, los castellanos sentamos precedente de lo que constituye el camino hacia la degeneración democrática.
Por poner varios ejemplos: en Castilla no se plantean debates electorales; de ningún tipo. Ya no sólo aquéllos en los que participen varios partidos; ni tan siquiera entre los dos más grandes. Existe una especie de pacto secreto entre éstos para coparnos los medios de comunicación, la publicidad y el buzón de nuestros hogares con sus consignas y falsas promesas. Es la evidencia llevada al extremo: quien tenga más dinero (y en consecuencia más intereses económicos privados endeudados), conseguirá engatusar mejor el voto.

Otro ejemplo: la mayoría de los escaños que elegimos en Castilla jamás hacen nada por la tierra a la que representan (entendemos “nada” por plasmar las propuestas electorales que ahora nos prometen o por al menos defendernos de aquéllas que nos afectan negativamente, aunque se vaya en contra de la línea de posicionamiento de su propio partido). Los diputados y senadores castellanos son sólo eso, un número aditivo que en terrenos políticos equivaldría a un cero a la izquierda. El ejemplo redundante lo tenemos cuando salen en esas entrevistas verborreicas tipo periodista-politicucho en las que se les llena la boca con palabras como terrorismo, Cataluña o País Vasco y luego dedican escasos dos minutos a proponer ideas que resuelvan el verdadero problema de nuestra tierra: emigración (tanto de los que vienen como de los que nos vamos), envejecimiento, escasez de servicios (comunicaciones, salud, educación…), identidad... ¿En qué parte de España piensan cuando dicen que “crearán 400.000 puestos de trabajo”? Si acudimos a las reglas de proporcionalidad, 800 ídem le corresponderían a Soria. Pasados los próximos cuatro años, probablemente no se llegue ni a 100 puestos de trabajos creados en nuestra provincia castellana, así que o nos toman por ignorantes o simplemente nos ven como animales de granja, pero con voto.

Pero quizás, el ejemplo más característico de la situación política en Castilla es el voto joven. Un poco por la ley d’Hondt, otro poco por que las circunscripciones electorales castellanas son ridículamente pequeñas (y por tanto, salvo Madrid, se eligen entre los 2 y los 5 escaños en cada una de ellas) y otro poco por que la juventud de Castilla se ha dejado seducir en gran parte por la exacerbada publicidad del bipartidismo, amén de hipotecar su futuro, el caso es que ni en Europa, ni en España ni incluso en Estados Unidos, el voto joven tiene tan poca influencia en el resultado electoral como lo tiene en Castilla. Se puede ya adelantar el resultado del reparto de escaños en 13 de las 17 provincias castellanas en las elecciones del 9 de marzo, en las de 2012 y si nos ponemos, también en las del 2016, 2020 y 2024. ¿Cómo vamos a esperar los jóvenes castellanos que los dos grandes partidos tengan alguna iniciativa (exclusivamente) para nosotros si no suponemos ni de lejos un grupo de presión? ¡Y si no votáramos la cosa sería aún peor!

Por lo tanto, hago un llamamiento a la juventud castellana: que no se deje llevar por los cantos de sirena de los grandes partidos. Porque a nuestra manera: “sí, nosotros (los jóvenes) podemos”; pero a su manera: “yes, we (ellos) can”.

2 comentarios:

Rui dijo...

Ánimo con el blog y con la campaña. Pero sobre todo se sincero y reflexivo como lo has hecho con las entradas que publiques.

Un saludo

CASTILLA JOVEN dijo...

¡Muchas gracias! Se hace lo que se buenamente se puede. Una prioridad es tratar de hacer entender a la sociedad y la juventud castellana en particular que aunque la opción electoral Tierra Comunera está lejos de obtener representación en las Cámaras Alta y Baja del Estado, siempre es un voto más útil y seguro que decantarse por los dos de siempre: ¡eso sí que es jugar con el futuro de Castilla! Eso es arriesgarse innecesariamente con el voto. De hecho ahí tenemos todos los ejemplos verídicos de que algo está en avanzado estado de putrefacción en Castilla.
Un saludo castellanista.